El próximo año entrará en vigor el nuevo Reglamento (UE) 2023/1230, que sustituirá a la anterior Directiva de Máquinas y marcará nuevos requisitos en la forma en que fabricantes, integradores y usuarios deben abordar la seguridad. Entre otras modificaciones relevantes, este reglamento introduce un nuevo requisito esencial de seguridad y salud, la Protección contra la corrupción.
Este punto establece que las máquinas deben diseñarse y fabricarse de manera que estén protegidas frente a accesos no autorizados, manipulaciones o alteraciones que puedan comprometer su funcionamiento seguro. En otras palabras, no basta con que una máquina sea segura desde el punto de vista mecánico o eléctrico: también debe serlo desde el punto de vista digital. El reglamento exige que se tengan en cuenta los riesgos derivados de la conectividad y que se implementen medidas para evitar que modificaciones externas —malintencionadas o accidentales— puedan alterar las funciones relacionadas con la seguridad.
La incorporación de este requisito no es casual. Responde al rápido desarrollo tecnológico de los últimos años y a la integración creciente de sistemas digitales, software avanzado y conectividad en las máquinas industriales. La evolución hacia entornos más inteligentes y conectados, impulsados por la automatización y la digitalización, ha traído enormes ventajas en términos de eficiencia, trazabilidad y mantenimiento predictivo. Sin embargo, también ha abierto la puerta a nuevas amenazas que hace apenas una década no se consideraban prioritarias en el ámbito de la seguridad de máquinas.
Estas amenazas pueden tener consecuencias graves en dos niveles. Por un lado, representan un riesgo directo para las personas. Si una máquina es reconfigurada de forma indebida, pueden anularse o modificarse funciones de seguridad críticas. Por ejemplo, podría desactivarse un sistema de enclavamiento, alterarse un límite de recorrido o modificarse parámetros que afectan a la velocidad y potencia de los actuadores. Del mismo modo, la alteración de tiempos de parada o de umbrales de sensores puede convertir una máquina originalmente segura en un equipo peligroso para los operarios.
Por otro lado, el impacto también puede ser severo para la propia empresa. Un ciberataque que afecte a una o varias máquinas puede paralizar la producción, comprometer la calidad del producto o generar pérdidas económicas significativas. La manipulación de datos, la introducción de malware o el secuestro de sistemas (ransomware) son amenazas reales en entornos industriales. Además del impacto operativo, un incidente de este tipo puede afectar a la reputación de la empresa y a la confianza de sus clientes.

Ante este nuevo escenario, cumplir con el requisito 1.1.9 Protección frente a la corrupción implica adoptar una estrategia integral de protección. Como puntos donde enfocarse se pueden diferencias los siguientes:
1. La protección del hardware. Es esencial limitar los accesos físicos a los componentes críticos de la máquina para evitar manipulaciones intencionadas o accidentales. Esto puede incluir la instalación de cierres en armarios eléctricos, el uso de cerraduras en puertos de comunicación y la deshabilitación de aquellos puertos que no se vayan a utilizar. Reducir los puntos de acceso disponibles disminuye significativamente la superficie de ataque y contribuye a mantener la integridad del sistema.
2. La protección del software. El software que gobierna la máquina —incluyendo PLC, HMI y sistemas de supervisión— debe mantenerse actualizado, aplicando los últimos parches de seguridad publicados por los fabricantes para corregir vulnerabilidades detectadas. Ignorar estas actualizaciones puede dejar abiertas puertas conocidas para posibles atacantes. Además, es necesario implementar sistemas de control y registro de eventos (logs) que permitan trazar todas las acciones realizadas en la máquina. Registrar accesos, cambios de configuración y modificaciones en el programa es clave para detectar comportamientos anómalos y poder analizar incidentes en caso de que se produzcan. El control de versiones y la gestión segura de copias de seguridad también forman parte de esta estrategia.
3. La protección de la conexión remota. Con el desarrollo de la Industria 4.0, cada vez son más las máquinas conectadas a la red corporativa o incluso a Internet, ya sea para la recogida y análisis de datos o para realizar asistencias técnicas en remoto. Aunque estas funcionalidades aportan gran valor, también pueden convertirse en una puerta de entrada para ataques maliciosos. Un acceso no autorizado a través de una conexión remota puede comprometer no solo la máquina, sino también la red completa de la empresa, afectando a la producción. Por ello, es fundamental llevar un registro detallado de los accesos remotos y revisarlo periódicamente para detectar anomalías o intentos de intrusión.

En relación con este último punto, cobra especial importancia el uso de redes privadas virtuales (VPN). Una VPN permite establecer conexiones seguras y cifradas entre el técnico remoto y la máquina, reduciendo el riesgo de interceptación o acceso indebido. No obstante, no basta con disponer de una VPN: es necesario controlar estrictamente cuándo está abierta y cuándo está cerrada, asegurando que solo se habilite durante el tiempo imprescindible y bajo autorización expresa. Asimismo, más allá de la propia máquina, resulta fundamental contar con una red local segmentada. La segmentación de red limita la propagación de un posible ataque, evitando que una intrusión en un equipo alcance sistemas críticos o información sensible de la empresa, minimizando así el impacto global.
En Automach Ingeniería somos conscientes de que la seguridad de las máquinas ya no puede entenderse únicamente desde una perspectiva mecánica o eléctrica. La protección frente a la corrupción digital es hoy un elemento clave para garantizar la seguridad de las personas y la continuidad del negocio. Mantenerse actualizado, conocer las nuevas amenazas y aplicar las soluciones disponibles en el mercado es una responsabilidad compartida por fabricantes, integradores y usuarios. Solo así podremos asegurar que la innovación tecnológica vaya siempre de la mano de la seguridad.
